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Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Te saludamos, Corazón admirable de Jesús, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos. Démoste gracias, te ofrecemos nuestro corazón, te lo entregamos y consagramos. Recíbelo y poséelo entero; purifícalo, ilumínalo y santifícalo, a fin de que vivas y reines en él perpetuamente. Amén.

Id por todo el Mundo y Proclamad el Evangelio

En aquel tiempo se apareció Jesús y les dijo: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.” Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban. (Marcos 16, 15-20)

Reflexión:

Nos encontramos en el Monte de los Olivos, en el mismo lugar donde cuarenta días antes, Jesús era entregado por uno de sus discípulos y donde todos los demás le abandonaron. Pero las cosas han cambiado y ya no son los mismos apóstoles de antes, la Resurrección los ha cambiado. Y Jesús se da cuenta de esto, por eso, les da una nueva misión: predicar el evangelio a todos los hombres, suscitar la fe, transmitir la salvación mediante el bautismo: he aquí la misión de los apóstoles después de la Resurrección. Y nosotros católicos somos hoy en día esos apóstoles resucitados.

Es verdad que en nuestras vidas hemos abandonado a Cristo muchas veces, pero eso a Jesús no le importa. Él nos llama a predicar el evangelio con un ardor de caridad que nos obligue a transmitir a los demás la verdad que hemos encontrado; nos dará la fuerza para ser tanto de palabra como de obra un ferviente testimonio del evangelio. Ahora bien, ¿qué nos diferencia a nosotros de los apóstoles? Tenemos la misma fe, la misma caridad, la misma doctrina, el mismo Dios… Pero nos falta su amor apasionado a Cristo, que les llevó a considerar toda basura y estiércol comparado con Cristo.

Hoy es un día de conversión. No esperemos más, convirtámonos en esos apóstoles resucitados y pidamos esa fe y ese amor que nos convierta también a nosotros en luz y fuego en medio de la oscuridad del mundo. Fuente: Catholic.net

Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo

Jesús me invita a poner sabor a mi vida mediante la Fe, la Esperanza y la Caridad, iluminándome con su palabra.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: »Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se le salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. »Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. »Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt 5, 13-16)

FRUTO: Que lo que nos propongamos, con la ayuda de Dios, esté fundado en la oración.

Pautas para la reflexión: En el Antiguo Testamento, la Alianza de Dios con Israel se llegó a llamar “alianza de sal” (Cf. Números 18, 19), significando su valor duradero pues la sal tiene la propiedad de conservar los alimentos. Es por esto que Jesús llama a sus discípulos a ser sal de la tierra, confiriéndoles el compromiso de hacer entrar al mundo esa alianza de Dios y de propiciar su permanencia.

1- SAL PARA DAR SABOR

Dar sabor es perfeccionar el gusto. Hay quienes ante un caldo de sopa, le ponen sal al constatar que le falta. Nuestra vida, con el entretejido de los acontecimientos que nos rodean, nos puede proporcionar sinsabores, o tal vez momentos desagradables. Sin embargo, el cristiano, poseedor de un mensaje de salvación eterna, no debería contentarse con “pasar” o simplemente “sobrellevar” estos sinsabores. Al contrario, son oportunidades para crecer en la fe, para darle el sabor cristiano de la esperanza evangélica, para demostrar nuestro amor incondicional a Dios.

Se trata de poner esa sal para así perfeccionar el gusto por los acontecimientos de nuestra vida. Pero se necesita de mucha sencillez para no dejarse tocar por los momentos desagradables y que en ocasiones nos pueden postrar en el desánimo. Sencillez para saber encontrar la mano de Dios que nos va dirigiendo en nuestro caminar diario. Él sabe muy bien para qué y por qué nos manda todas las cosas. Nosotros tenemos que perfeccionarlas dándoles un nuevo sabor, el sabor del Evangelio.

2- LA LUZ DE NUESTRO TESTIMONIO

De esta manera nuestra vida será un vivo reflejo de que vivimos según las normas que nuestro Señor Jesucristo nos dejó: caridad, humildad, sencillez, fortaleza… Y también hacemos visible la presencia de Dios en nuestras vidas. Es la luz que nos ilumina no sólo a nosotros, también a las personas que nos rodean. Tal vez, algún compañero de trabajo se acerque sorprendido para preguntarnos: «¿Por qué te muestras siempre tan sereno, a pesar de vivir el trajín cotidiano?». Y no será por falta de sensibilidad, sino por virtud, porque Dios y su gracia nos van transformando poco a poco y nos vamos haciendo ejemplo vivo de su palabra.

Durante el día nos surgen múltiples oportunidades para ser luz antes los demás: luz de fe cuando a pesar de las contrariedades tenemos la certeza de que Dios no dejará de asistirnos; luz de esperanza cuando tenemos la confianza de que todo sucederá de acuerdo a la voluntad de Dios; y luz de caridad cuando encontramos las huellas de Cristo en las personas que nos rodean, sabiendo tender la mano con franca amistad para ofrecerles nuestra ayuda. Luz alimentada en Cristo, en su palabra y en la Eucaristía. Luz de nuestro testimonio.

3- UN BRILLO NO PARA NOSOTROS, SINO PARA DAR GLORIA A DIOS

El cristiano que vive en esta clave es un testimonio elocuente que llama la atención. Y es una ocasión importante para demostrar que Dios se hace presente en nuestra vida, para manifestar a las personas que nos rodean que somos de Cristo y Él vive y reina en nuestras vidas. De esta manera, además de hacer tangible su presencia entre nosotros, estamos siendo instrumentos eficientes de su Reino. No para nuestro propio brillo, sino para que Él sea glorificado y muchas personas se acerquen a Él.

PROPÓSITO: Daré sabor a los acontecimientos de la semana con mi benedicencia, hablando de manera positiva de los demás, dando gloria a Dios con este testimonio de caridad

El Primer Mandamiento

En aquel tiempo se acercó a Jesús un letrado y le preguntó: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? Jesús le contestó: El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos. Le dijo el escriba: Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas. (Marcos 12, 28 – 34.)

Reflexión:

“Y, acercándose uno de los escribas, le preguntó: Maestro, ¿cuál es el primero de todos los mandamientos?”

Qué pregunta tan comprometedora, pero al mismo tiempo tan esencial en la vida de todo cristiano, de todo católico.

¿Qué buscaría este escriba al preguntar una cosa así? ¿Por qué lo habría hecho? Y pensando un poco lo que buscaba no era otra cosa que saber qué es lo fundamental en esta vida; es decir, lo que buscamos todos para ser felices: el AMOR.

Cristo responde con claridad a ese vacío interior que sufren las personas que no conocen y no aman a Dios. Y la respuesta compromete a toda la persona humana: “Amar a Dios con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Allí está la clave para ser feliz, para llegar a ser santo, para ser buen cristiano. No hay otro camino: amar a Dios.

Pero no sólo se reduce a un amor meramente sentimental e ilusorio, sino que baja a lo concreto de la vida. El cómo, Cristo lo clarifica con el segundo mandamiento: “Amar al prójimo como a ti mismo”.

Qué mejor camino para amar a Dios, que amar con hechos y obras a mi prójimo, como lo demuestra la parábola del Buen Samaritano. Amar a mi prójimo es dedicarle tiempo, es asistirle en sus necesidades, es colaborar con sus ilusiones, es apoyarle en los momentos de dificultad, en definitiva es DONACIÓN. Porque no hay amor más grande y más heroico que dar la vida por el amigo. Vivir así es acercarse cada día más al Reino de los cielos. Fuente: Catholic.net, Autor: Humberto Gaitán

Oración a María, Madre de la Eucaristía 

 

Ave María, dulce Madre de la Eucaristía. Con dolor y mucho amor, nos has dado a tu Hijo Jesús mientras pendía de la Cruz. Nosotros, débiles creaturas, nos aferramos a Ti para ser hijos dignos de este gran AMOR y DOLOR. Ayúdanos a ser humildes y sencillos, ayúdanos a amar a todos los hombres, ayúdanos a vivir en la gracia estando siempre listos para recibir a Jesús en nuestro corazón. Oh María, Madre de la Eucaristía, nosotros, por cuenta propia, no podremos comprender este gran misterio de amor. Que obtengamos la luz del Espíritu Santo, para que así podamos comprender aunque sea por un solo instante, todo el infinito amor de tu Jesús que se entrega a Sí mismo por nosotros. AMEN

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LAS BIENAVENTURANZAS 

Jesús Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros. (Mateo 5, 1-12)

Reflexión

Si miramos a nuestro mundo vemos gentes que son pobres, que pasan hambre, que sufren, que son excluidos y proscritos… y a nadie se nos ocurre llamarlos dichosos ni tampoco ellos mismos se sienten como tales. Por el contrario vemos gente rica, que disfruta de todas las comodidades posibles y goza el momento presente como si poseyera el mayor tesoro, y todo los miramos con cierta envidia y los calificamos como gente con suerte. ¿Cómo entender el Evangelio? ¿Dónde está el contraste? ¿Cómo explicar estas antinomias?

El Evangelio es una fuerza revolucionaria que trastorna la mentalidad de este mundo presente; las personas que se dejan alcanzar por su influjo se abren a nuevas dimensiones y son capaces de descubrir la riqueza del compartir, de gozar la alegría de la entrega, de experimentar la paz en medio del desconcierto…

Todos necesitamos hacernos pobres de ambicionar cosas superfluas; salir de nuestros egoísmos para acercarnos a los otros; reír con los que ríen y llorar con los que lloran.

Dios de cielos y tierra que alimentas los pájaros del campo y no olvidas nada de lo que has creado, te pido por todos los hombres que pasan hambre para que descubran en tu Palabra la fuerza que los conforte y encuentren hermanos que sacien su necesidad. Fuente: Catholic.net

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mi, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y sé sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: – «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» (Lucas 4,16-21)

JESÚS Y LA SAMARITANA

Cuando Jesús se enteró de que había llegado a oídos de los fariseos que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan -aunque no era Jesús mismo el que bautizaba, sino sus discípulos -, abandonó Judea y volvió a Galilea. Tenía que pasar por Samaria. Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob.

Jesús, como se había fatigado del Camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.

Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: “Dame de beber.” Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?” (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.)

Jesús le respondió: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.”

Le dice la mujer: “Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?” Jesús le respondió: “Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.” (Juan 4 1-14)

LA PECADORA ARREPENTIDA

En aquel tiempo uno de los fariseos le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora». Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte». Él dijo: «Di, maestro». Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. « ¿Quién de ellos le amará más?» Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más». Él le dijo: «Has juzgado bien», y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: « ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra». Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados». Los comensales empezaron a decirse para sí: « ¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?» Pero Él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz».

Reflexión:

Una mujer pecadora se acerca a Jesús y entre lágrimas y besos le expresa su amor. ¡Qué valor el de ella! Pues sin tener en cuenta las miradas y murmuraciones de los hombres que allí estaban, llevada del ardor de su amor, se deshace en arrepentimiento. Es verdad que tiempo atrás se dejó llevar de su sensualidad, pero la presencia de Jesús ha trastocado su corazón y ahora con la misma pasión se entrega al seguimiento del Maestro.

El amor cubre una multitud de pecados, por eso ella puede escuchar de labios de Jesús: ¡vete en paz! Es un atrevimiento y un escándalo para quien está falto de amor, pues sólo desde el amor se entiende el perdón. Si no, que lo diga una madre dispuesta siempre a perdonar los extravíos de su hijo.

El amor es la fuerza del alma y la llave que abre todas las puertas.

Dios Padre misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia, ten compasión de tus hijos pecadores y apiádate de las obras de tus manos para que podamos permanecer en pie el día de tu venida gloriosa. Fuente: Catholic.net

La Oveja Pérdida

Cristo no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores… a nosotros.

Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. « ¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el campo, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.” Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. «O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.” Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta». (Lucas 15, 1-10)

Reflexión

La predicación del Señor atraía por su sencillez y por sus exigencias de entrega y amor. Los fariseos le tenían envidia porque la gente se iba tras Él. Esa actitud farisaica puede repetirse entre los cristianos: una dureza de juicio tal que no acepte que un pecador pueda convertirse y ser santo; o una ceguera de mente que impida reconocer el bien que hacen los demás y alegrarse de ello.

Prostitutas, enfermos, mendigos, maleantes, pecadores. Cristo no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores, y por eso, fue signo de contradicción. Llegó rompiendo esquemas, escandalizando, amando hasta el extremo. Jesús se rodeaba de los sedientos de Dios, de los que estaban perdidos y buscaban al Buen Pastor. Esto no significa que el Señor no estime la perseverancia de los justos, sino que aquí se destaca el gozo de Dios y de los bienaventurados ante el pecador que se convierte, que se había perdido y vuelve al hogar. Es una clara llamada al arrepentimiento ya. Otra caída… y ¡qué caída!… No te desesperes, no: humíllate y acude, por María, al Amor Misericordioso de Jesús. ¡Arriba ese corazón! A comenzar de nuevo. (Fuente: Catholic.net)

 

El Hijo Pródigo

La historia de cada una de nuestras vidas

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos.

Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.

«Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.”

Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus siervos: “Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”. Y comenzaron la fiesta.

Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: “Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.” El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: “Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!”

Pero él le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.” (Lc 15, 1-3.11-32)

Reflexión:

Dejar la casa paterna significa mucho más que alejarse de un lugar en un momento determinado. Significa negar la realidad espiritual de nuestra pertenencia a Dios. De hecho pedir la herencia del padre es desear de algún modo un tanto sutil la muerte del padre. Tal vez, hemos tenido la experiencia de esto en algún momento de nuestra vida. Al inicio notamos que todo va de maravillas. No tenemos a nadie que nos diga lo que tenemos que hacer, contamos con los “amigos”, música, aventuras en tierras lejanas, etc. Pero puede ser que actuamos así porque no vemos el engaño del diablo, no nos percatamos de que los fundamentos de nuestra vida no están en aquellos lugares lejanos, sino en nuestra casa paterna.

Nosotros también somos hijos pródigos cada vez que pedimos la herencia a Dios para alejarnos del Él. Somos hijos pródigos cada vez que buscamos el amor donde no podemos encontrarlo. No es fácil recorrer el camino de la vida sin la ayuda de un Padre que nos ame, nos comprenda y nos anime.

Uno de los grandes retos de la vida espiritual consiste precisamente en reconocernos pecadores delante de Dios y pedirle su perdón. Porque la historia que hoy nos narra el evangelio no es una simple novela entre muchas otras. Es la historia de cada una de nuestras vidas llamadas a reconciliarnos con el Padre. Él nos espera con los brazos abiertos para darnos de nuevo su amor. (Fuente: Catholic.net)

Oración de Arrepentimiento y Liberación

“Que se arrepientan ante Mí con esta palabras”

Señor, me has soportado todos estos años con mis pecados, pero a pesar de ello has tenido compasión de mí. Me he descarriado en todos los aspectos, pero ahora no quiero pecar más. Te he agraviado y he sido injusto. Ya no lo seré nunca más. Renuncio al pecado, renuncio al Demonio, renuncio a la iniquidad que ensucia mi alma. Libera mi alma de todo lo que es contrario a Tu santidad. Te suplico, Señor, que me salves de todo mal. Ven ahora, Jesús. Ven ahora a habitar en mi corazón. Perdóname, Señor, y permíteme descansar en Ti. Porque Tú eres mi Escudo, mi Redentor y mi Luz, y en Ti confío. Desde hoy, Señor, Te bendeciré en todo momento. Repudio el mal y a todos los demás dioses e ídolos, porque Tú eres el Altísimo sobre el mundo entero, trascendiendo de lejos a todos los demás dioses. Con Tu poderoso brazo, sálvame de la mala salud, sálvame de estar cautivo, sálvame de los conflictos y derrota a mi enemigo el Demonio. ¡Ven pronto en mi ayuda, oh Salvador! Amén.

Medalla de San Benito Abad

Crux Sancti Patris Benedicti Crux Sacra Sit Mihi Lux Non Draco Sit Mihi Dux Vade Retro Satana Numquam Suade Mibi Vana Sunt Mala Quae Libas Ipse Venena Bibas

Oración a San Miguel Arcángel

“San Miguel Arcángel defiéndenos en la batalla Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.”

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos (Jn 15, 13-15)

DA GRACIAS A DIOS

Da gracias por la vida misma, aunque la tuya no sea la más perfecta. Dios te la dio y el tenerla es ya un milagro. Aprende a valorarla para hacerla llevadera. No hagas de ella algo vano y vacío.

Da gracias por el aire que respiras, es tan natural y vital y ni cuenta te das que sin él con seguridad no vivirías. Por cada respiro que des, recuerda y ten presente que Dios lo creó pensando en ti.

Da gracias por la luz del sol, es la que te permite ver el día en esplendor. La que da vida a la hermosura de la creación, y da calor a los seres vivos de la tierra.

Da gracias por la noche, Dios la hizo para darnos descanso, para que la tierra repose del afán del día. Es cuando realmente puedes relajarte y meditar, para poder reponer fuerzas para seguir adelante.

Da gracias por el agua que cae del cielo, Dios la envía para hacer de nuestro suelo uno fértil y productivo, y es la misma agua que al estar sedientos calma nuestra sed.

Da gracias por las pruebas que llegan a ti, no te lamentes cuando éstas llegan, mas bien tómalas de un modo positivo. Las pruebas purifican tu espíritu, y te hacen más fuerte para enfrentarte a la vida.
Da gracias por todo lo que eres, no te quejes de que no siempre es como quieres. Dios permite todo lo que llega a tu vida, pero lo permite porque tiene su razón de ser. Nada pasa sólo porque sí, al final  verás y entenderás la razón.
Home at Last by Danny Hahlbohm

Da gracias a Dios por todo, por las cosas grandes y aún por pequeñeces. Él muy agradecido nos recompensará. Da siempre gracias, sentirás alivio y paz si las das de corazón.

Martha Reyes Estallido de Alabanza

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11 comentarios

  1. Claudia Isabel

    Hola Omar:
     
    Ahun no termino de ver todo tu espacioi pero esta padre me gusta sobre todo la oracion que pusiste de ALMA DE CRISTO se me hace bellisima, nos vemos cuidate.
     
    Que Dios nuestro padre te llene de bendiciones y te llene de su paz.
     
    claudia

    5 diciembre, 2006 en 21:56

  2. Blanca

     Doy gracias por haber descubierto este Space. Qué importante es que la Red muestre el mensaje de los seguidores del Maestro. Juan Pablo II dijo que Internet era un reto para los cristianos….Y San Pablo…2de mi si no evangelizaré"… 
    Unidos en el ideal de proclamar y trabajar por el Reino
    Saludos

    14 enero, 2007 en 16:14

  3. MARIA

     
    GRACIAS OMAR TU PRECIOSA PAGINA,  PIENSO VOLVER A VISITARLA ELLA ACERCA A JESUS.
     
    QUE  ÉL TE BENDIGA

    3 diciembre, 2007 en 14:02

  4. Javi

    Gracias, Omar por este testimonio de tu amor por Cristo y la Santa Madre Iglesia.
    Que Dios te bendiga a ti y a tu familia.
    Saludos.
     

    3 enero, 2008 en 0:20

  5. 4ndr35

    DOY  GRACIAS  AL  DIOS  UNICO Y VERDADERO
    PADRE  DE  NUESTRO  SEÑOR  JESUCRISTO
    POR LA   ALEGRIA QUE A TRAIDO A MI!!!!!!!!!!!!!!!!
    Y  A VARIAS  PERSONASD  DE  MI   ALREDEDOR
    GRACIAS
     
    SALU2!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
     
    QUE  DIOS  LES  BENDIGA
     
     
    DIOS  ES  PODER
    DIOS  ES  ALEGRIA
    DIOS  ES  AMOR
    DIOS  ES  LIBERTAD
    DIOS  ES  CULTO
    DIOS  ES  CARIÑO
     
    BN   LUEGO  SIGO  VISITANDO ESTA  PAGINA
    ACERCA  DE  JESUS
     
     
     
     
    BYE   SALU2!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    14 junio, 2008 en 16:11

  6. Blanca

    Vuelvo 1 año despues de haber encontrado este Space a visitarlo. Me ha costado encontrar donde poder insertar un mensaje y me encuentro con que Javi pasó por aquí hace tiempo. Aprovecho para pedir 1 oración por él porque falleció. Gracias amigo por esta página tan buena. Saludos y que tengas buen día
     
     
    http://usuarios.lycos.es/corrientitafernandez/

    29 septiembre, 2008 en 11:18

  7. P

    Siempre me ha gustado el salmo cuyas palabras encabezan tu espacio: "El Señor es mi pastor, nada me falta…"Un abrazo. Pablo.

    19 octubre, 2008 en 9:41

  8. gracie

    TE FELICITO Y MIS RESPETOS PARA TU PERSONA, POR TU LABOR, TE AGRADECERIA ME AYUDARAS A COMO TRABAJAR CON LOS JOVENES POR MEDIO DEL INTERNET. GRUPO DE JOVENES DE LA PARROQUIA DE GUADALUPE, DEL RIO,TEXAS, ESTADOS UNIDOS. QUE DIOS TE BENDIGA A TI Y A TU FAMILIA . GRACIASMI NOMBRE Y POR AHORA ENCARGADA GRACIELA LIZCANO QUINONEZ .

    19 enero, 2009 en 14:22

  9. Leonor

    No cabe duda de que el Señor siempre está con nosotros. Justo ahora que paso por un momento dificil, me encuentro este sitio que me ha permitido acercarme a Él, y orar. Gracias por este espacio que en este momento ha sido como un remanso para mi. Gracis a Dios que te ha inspirado. Que Dios los bendiga a todos.

    8 febrero, 2009 en 22:57

  10. Dayana Vanessa

    BUSCABA LA IMAGEB DE LA SAMARITANA CON JESUS QUE TU TIENES Y ME ENCINTRE CON TU ESPACIO QUE ES HERMOSO, AMO A JESUS Y ME ENCANTA ENCONTRAR PERSONAS QUE LO AMEN TANTO COMO YO.

    21 marzo, 2009 en 18:38

  11. Fernando Ramos

    Gracias hermano por brindar los dones del Señor puestos en tí. Bendiciones..ALabado sea Jesucristo!! Desde Argentina, Fernando Ramos Millet

    14 agosto, 2012 en 20:46

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